Hablar de ética siempre será polémico, todos nos educamos en valores, pero no hay una educación en el hogar que sea neutra.

La ética y la moral no son personales, son el conjunto de reglas que se establecen entre personas que coexisten en un entorno.

Los valores y virtudes que prevalecen en círculos sociales son el promedio de los que todos sus miembros tienen.

Todos tenemos predisposiciones a la justicia y a la injusticia, a actuar para nosotros o para actuar para los demás, para lograr servir o para lograr servirse, para hacer dinero o para hacer sociedad.

La ética forja el carácter y es muy difícil definir lo bueno y lo malo y aún más difícil lo que está en medio, todos creemos poseer virtudes que nos diferencían de los demás.

En un estudio se reveló que el 86% de los participantes criticaban los valores de sus padres, pero el 95% de ellos los seguían y practicaban.

Todos nos decimos honestos, nadie podría definirse como deshonesto y mucho menos como no respetuoso y cumplidor de sus valores éticos.

Lo que muchos no se atreverían es a definirse como congruente entre lo que hace y lo que piensa que debería de hacer, ahí es en donde nuestra sociedad ha fallado.

Para ejemplificar el caso del periodismo yo plantearía las siguientes preguntas, que no tienen una respuesta única, ¿es ético?:

Cobrar a un servidor público por una entrevista en donde, se permiten o no, las preguntas incómodas
Trabajar para un medio en donde mayoritariamente prevalecen intereses editoriales que buscan el beneficio económico para el dueño del medio
Publicar para golpear, para conseguir que en lo público y en lo privado se cambien las conductas para lograr los intereses personales o del medio de comunicación
Obtener beneficios fiscales o de ingresos a base de mantener una línea ideológica que puede cambiar de un lado al otro en función de las conveniencias
Publicar o difundir sin importar si es verdadero o falso, pero anteponiendo los intereses del medio
Anteponer la información verdadera a los ingresos y la subsistencia del medio
Doblegarse a los gobiernos dictatoriales, antes de perder la vida o cerrar el negocio
Hacer un modo de vida el mentir y manipular, para continuar con una vida exuberante
Afectar la vida de las sociedades y las personas mintiendo para sobrevivir
Cobrar por algo que no vale la pena y no beneficia a la sociedad como producto o servicio informativo
No hay respuestas correctas, depende de los valores.

En México los valores y la ética para gobernar se perdió de acuerdo con los estándares más aceptados y plasmados en las leyes.

Por ejemplo, si partimos de la base, sin ser totalmente cierto, que matar es malo, aceptaríamos que un gobierno que pierde este valor sería malo, en este contexto sí podemos acreditar que los buenos valores se perdieron en el gobernar y en el hacer periodismo.

Los periodistas hemos ido de la mano de las predisposiciones a lo injusto, a lo parcial, a lo conveniente, a lo que deja dinero, el profesionalismo y todos los valores tradicionales de quien genera información ya no se necesitan, mentir es conveniente.

El ser mentiroso no te hace perder tu honorabilidad, ésta ya no se necesita, ya no se usa, mentir no te quita nada, pero si tizna a tu oponente.

Las nuevas tendencias educativas solo hablan y solo de, enseñar a razonar a los alumnos, pero en la práctica seguimos siendo una sociedad que se maneja con razonamientos superfluos, nos movemos a base de mentiras.

Pensemos por un momento, ¿qué creemos y que no creemos?, si nos educaron para ser justos creeremos lo justo, pero si no; seguiremos creyéndole a la prensa basura mexicana.

Construyamos una sociedad mejor, basada en buenos valores, exijamos a los comunicadores de la información, la verdad y eduquemos a nuestros hijos a razonar, a pensar y tomar decisiones inteligentes y a distinguir claramente a  las personas que actúan congruentemente entre lo que dicen y lo que hacen; el bien ser, el bien hacer, y el bienestar para la comunidad.


 
 

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