La pandemia por Covid-19 se ha extendido más de lo que se esperaba: el confinamiento y limitación de actividades que en un principio se creyó duraría unas pocas semanas, se ha convertido en un largo periodo de más de nueve meses, siendo el objetivo prioritario salvaguardar la salud y la vida de las personas. Además de la enfermedad en sí misma, la pandemia también ha tenido graves impactos en lo social y lo económico, en todo el mundo.

Los efectos de la pandemia en México han sido significativos: con cifras actualizadas al 9 de enero, el número oficial de casos confirmados es de 1.5 millones, y 133 mil defunciones. En lo económico, se calcula que en 2020 el PIB de nuestro país se contrajo 9%, cerraron más de un millón de mipymes, y se perdieron 647,000 empleos formales, todo ello sin contar los estragos causados en la economía informal.

Por eso son tan alentadoras las noticias sobre la vacuna que ya se ha empezado a aplicar en México, y otras que están por llegar a nuestro país; en conjunto, el Gobierno mexicano ya ha firmado contratos para la adquisición de más de 70 millones de dosis de diferentes laboratorios, suficientes para una gran parte de la población.

Como todo avance médico, la vacuna representa un triunfo del talento humano, de la ciencia y la innovación, y también es una esperanza para reanudar nuestras actividades sociales y económicas. De acuerdo con el Banco Mundial las previsiones para nuestro país en 2021 son favorables: se prevé un crecimiento de 3.7% este año y de 2.6% en 2022, mientras que posiblemente para 2023 nuestra economía se haya recuperado a los niveles pre-pandemia.

Pero la vacuna por sí sola no resolverá la profunda crisis económica actual. El Banco de México ya advirtió que, aún con la aplicación de la vacuna contra el Covid-19, la recuperación económica del país será lenta, por lo que no es momento de confiarnos ni de bajar la guardia. El proceso de vacunación será ordenado, comenzando por los trabajadores de la salud y grupos de riesgo, mientras que los menores de 40 años, en donde se concentra una gran parte de la población económicamente activa, comenzarán a ser vacunados en junio de 2021 y hasta marzo de 2022. Por el momento, la mejor estrategia es mantener las medidas estrictas de higiene y actividades esenciales, para evitar una nueva ola de contagios como se ha vivido en muchos otros países.

La vacuna es ciertamente una herramienta fundamental para superar este periodo, pero la recuperación económica es un proceso continuo que exige la colaboración activa de todos los sectores sociales, y mantener el espíritu de solidaridad que han demostrado millones de mexicanos. Aprovechemos las lecciones aprendidas durante la pandemia como una oportunidad no sólo para regresar a los niveles previos, sino para establecer las bases sólidas de un crecimiento sostenible, inclusivo y con sentido social.

*Presidente Nacional de la Comisión de Innovación y Desarrollo – CCE

*Vicepresidente Nacional de Innovación – Canacintra