Sabemos que el mundo tal cual lo conocemos ha sido construido de una manera injusta para la mayoría de la población. Hay enormes diferencias a las que nos enfrentamos si somos de una clase social o si somos de determinado país o si somos de un color de piel o si somos de un género distinto al masculino. Tenemos que reconocerlo, la estructura social les allana el camino a los hombres para que consigan lo que se han propuesto. En proporción, somos pocas las mujeres que ocupamos un cargo profesional en las distintas áreas de conocimiento. Son pocas las mujeres que ocupan un cargo de mando o de toma de decisiones. Somos pocas las mujeres que destacamos en la academia, en las instituciones, en la vida cotidiana.

Yo creo que los logros de una mujer, no se deben solo a su actuación individual, a su solo quehacer como persona, sino que lo que ha conseguido se debe a que mujeres de otras generaciones y la suya misma, han luchado porque esa mujer alcance sus metas y objetivos. No quiero que se me malinterprete, por supuesto que lo que una mujer ha logrado ha sido con base en su esfuerzo y tesón, pero lo que pienso, es que detrás de ella y al lado,  hay muchas otras mujeres que con gran determinación, exigieron que todas las mujeres del mundo, pudieran acceder a las oportunidades que le correspondían por derecho propio.

Como una especie de grupo poblacional, las mujeres, podemos seguir transformando el mundo para que este sea más justo. Tenemos que trabajar para que nuestras demandas sean escuchadas y reconocidas. Nos falta mucho, sí, pero no nos podemos dar por vencidas. Tenemos que estar organizadas, juntas. Tenemos que politizar temas que nadie se imagina que forman parte del ser político. Tenemos que intervenir en escenarios donde aún no tenemos cabida. Podemos incidir sobre la realidad y si lo logramos, tenemos que pensar que lo hacemos para que las generaciones futuras de mujeres puedan vivir en un mundo donde sus sueños y metas sean realizables.

Este texto lo escribo a modo de agradecimiento. Hace años nunca imaginé tener un espacio para poder contarles lo que pensaba. Ahora columna a columna, puedo hablar sobre diversos temas; puedo llegar a lectores de diferentes lugares y plantearles mis reflexiones sobre los problemas que nos aquejan. Que yo tenga esta plataforma, estoy segura, no hubiera sido posible si otras mujeres, de anteriores generaciones, no hubieran luchado por ejercer su derecho a tener un espacio en los medios de comunicación, por ejemplo.

Gracias a rutas que algunos hombres pero principalmente mujeres han marcado, también, pude tener una formación profesional, pude graduarme, pude acceder a posgrados. Gracias a las mujeres de mi familia y de decenas de generaciones, ahora soy doctora y ejerzo mi profesión y el ejercicio de los conocimientos que he adquirido son reconocidos en el ámbito nacional e internacional, eso es por lo que hoy escribo este texto. Porque quiero darles las gracias a las mujeres que han soportado, sostenido y mantenido, la lucha feminista y más allá de etiquetas, para que yo hoy pueda obtenerr algunos frutos de esa lucha.

Hace unos días estuve en España para recoger un premio a la tesis doctoral que presenté para graduarme como Doctora en Economía por la Universidad de Valladolid, España – Universidad de Roma La Sapienza, Italia. Yo gané un premio extraordinario por la realización de estudios de doctorado en el espacio Europeo, que quiero compartir con  mi familia, en particular con todas las mujeres de mi familia, primero, pero también con todas las mujeres zacatecanas y mexicanas porque sin ellas yo no podría haber logrado lo que hice. Es decir que le debo tanto a estas mujeres, a las que luchan, a las que cotidianamente sostienen a sus familias, a las que educan, a las que trabajan en las fábricas, a las que son víctimas de violencia, a todas las mujeres que padecen y son ninguneadas y que aún así, buscan un mundo mejor en donde vivir, su lucha ha dado frutos!

El premio que se me ha otorgado, es para todas las mujeres, y quiero que se comprenda que yo también continuaré luchando para que las niñas de hoy, y futuras mujeres de mañana, tengan mayores posibilidades de alcanzar sus sueños, metas y discursos. Estoy segura que si el pensamiento y acción disidente de las mujeres sigue acrecentándose, podremos conseguir que el mundo sea un lugar más justo y amable para nosotras. Tenemos que establecer que estamos juntas, que somos un movimiento, que somos una colectiva, y que todo lo que dependa de las mujeres para las mujeres, nos atañe.

Gracias por el premio, compañeras, hermanas, madres, abuelas, tías, amadas. Lo ganamos todas, que de eso no quepa ninguna duda.


 
 

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