• La empresa española multiplica por casi cuatro sus ganancias extraordinarias en un trimestre mientras las grandes compañías energéticas de la UE acumulan 7.500 millones, según recoge un informe de la organización ecologista Transport & Environment

 

Por: Esther García López

 

La guerra en Oriente Medio y la volatilidad del precio del petróleo han dado un nuevo impulso a los resultados de las grandes compañías energéticas que operan en Europa. Seis de las principales petroleras —BP, Shell, Eni, Orlen, Repsol y OMV— más que duplicaron sus beneficios en la Unión Europea durante el segundo trimestre de 2026 frente al mismo periodo del año anterior, según un análisis publicado este lunes por la organización ecologista Transport & Environment (T&E).

El estudio sitúa a Repsol en el centro de esta evolución. La compañía española, la única del país incluida en el grupo analizado, concentró 1.267 millones de euros de beneficio excedentario atribuido a la Unión Europea durante los seis primeros meses del año. De esa cantidad, 257 millones correspondieron al primer trimestre y otros 1.010 millones al segundo, en pleno conflicto de Oriente Medio.

El salto entre ambos trimestres refleja hasta qué punto la evolución del mercado energético ha alterado las cuentas de las grandes petroleras. En el conjunto de la Unión Europea, el beneficio excedentario de las compañías analizadas pasó de 1.600 millones de euros en el primer trimestre a 5.900 millones en el segundo. En total, la cifra alcanzó los 7.500 millones durante el primer semestre.

España concentra 1.479 millones de beneficio excedentario
El análisis de T&E también sitúa a España entre los países donde las petroleras obtuvieron mayores ganancias extraordinarias. El beneficio excedentario atribuido al mercado español pasó de 296 millones de euros en los tres primeros meses del año a 1.182 millones en el segundo trimestre. En el conjunto del semestre alcanzó los 1.479 millones de euros.

Esa cantidad convierte a España en el segundo país con mayor volumen de beneficio excedentario atribuido por T&E, solo por detrás de Polonia, con 1.628 millones. Alemania ocupa la tercera posición, con 1.189 millones, seguida de Francia (694 millones), Italia (488 millones) y Bélgica (213 millones).

La organización calcula estas cifras a partir de los ingresos que las petroleras declaran por país y define el beneficio excedentario como la diferencia interanual entre el beneficio neto ajustado de cada trimestre. A escala mundial, las ocho compañías analizadas —incluidas también TotalEnergies y Moeve— acumularon unos 17.900 millones de euros de beneficio excedentario durante el semestre. El importe atribuido a la Unión Europea supone aproximadamente el 42% del total.

T&E reclama un impuesto a las ganancias extraordinarias
El fuerte aumento de estos beneficios ha reabierto el debate sobre la posibilidad de establecer un impuesto específico sobre las ganancias extraordinarias de las petroleras. Transport & Environment considera que el incremento de los beneficios se produce mientras los consumidores siguen expuestos a las oscilaciones del precio de los carburantes y reclama que parte de esos recursos se destine a acelerar la transición hacia el vehículo eléctrico.

“Las petroleras están abandonando la energía verde mientras los conductores pagan la factura”, afirmó el director de T&E, Antony Froggatt, recoge Europa Press. La organización defiende que los ingresos obtenidos mediante un eventual gravamen europeo podrían utilizarse para abaratar el acceso al coche eléctrico y reducir la dependencia de los combustibles fósiles.

T&E sostiene además que los países con una mayor implantación del vehículo eléctrico están menos expuestos a las variaciones del precio del petróleo. Como ejemplo, señala a Dinamarca, donde la cuota de vehículos eléctricos ronda el 19%, frente a menos del 1% en Polonia, uno de los países con mayor volumen de beneficios excedentarios atribuidos en el estudio.

Repetir el modelo de Ucrania
No sería la primera vez que la Unión Europea recurre a un impuesto sobre los beneficios extraordinarios de las compañías energéticas. Entre 2022 y 2023, Bruselas aplicó una contribución de solidaridad temporal como respuesta al fuerte incremento de los beneficios registrado tras la invasión rusa de Ucrania.

Según el informe final de la Comisión Europea, aquel mecanismo permitió recaudar cerca de 28.000 millones de euros. La experiencia vuelve ahora al debate comunitario en un momento en el que el conflicto en Oriente Medio ha vuelto a introducir una elevada volatilidad en los mercados energéticos.

España ya ha respaldado la posibilidad de crear un gravamen de este tipo a escala europea. En abril, el Gobierno español se sumó a Austria, Alemania, Italia y Portugal para reclamar a la Comisión Europea que desarrollase una fórmula comunitaria para gravar los beneficios extraordinarios de las empresas energéticas.