El orador y la revolución.
El orador comenzó a decir a la multitud:
-“El día en que triunfe la revolución, cada uno tendrá su propia casa”.
La gente aplaudió. Luego prosiguió:
-“Cuando triunfe la revolución, cada uno tendrá su propio coche”.
La multitud estalló en una ovación de aprobación. El orador, más entonado aún, continuó:
-“Cuando triunfe la revolución, cada uno tendrá su propio celular de última generación”.
Uno, de entre la multitud, le respondió:
-“Disculpe, pero a mí no me gusta usar celular”.
El orador lo miró fijamente y le dijo:
-”Cuando triunfe la revolución, tú harás lo que se te ordene”.
Jorge Raúl Olguín / Argentina