El agua se unió al oro, el petróleo y otras materias primas que se negocian en Wall Street, lo que destaca las preocupaciones de que el recurso natural que sustenta la vida pueda escasear en una mayor parte del mundo. Aunque desde hace años, se ha señalado en repetidas ocasiones que el agua es cada vez más escasa, pero al parecer, aún no se toma conciencia del problema, pues las personas, cuando abren el grifo, no toman en cuenta lo escaso del recurso ni lo que cuesta, o todo lo que implica abastecer a las ciudades. Sólo se tiene noción de lo importante que es el agua cuando por alguna causa el servicio de abastecimiento se suspende.

Como bien sabrán, el agua es un recurso escaso y su valor es esencial para la vida y para el crecimiento económico. El volumen de agua en la Tierra se estima en 1400 millones de kilómetros cúbicos (Km3), pero sólo el 2.5% de este total (35 millones de km3) es agua potable. De ese 2.5%, el 69.7% (24 millones de km3) está en forma de glaciares y hielo en la Antártida y el Ártico, el 30% está en acuíferos subterráneos y sólo el 0.3% está en lo que se denominan aguas superficiales.

En México, el problema de escasez de agua se ha ido agravando en las décadas recientes, a tal grado que las demandas por el recurso surgen a tasas crecientes y, en algunos casos, se comienzan a manifestar de manera violenta. El crecimiento económico en México ha ocurrido sin tener en cuenta plenamente las señales de escasez de agua. La concentración de la población y la actividad económica han creado zonas de alta escasez, no sólo en las regiones de baja precipitación pluvial, sino también en zonas donde eso no se percibía como un problema al comenzar el crecimiento urbano o el establecimiento de la agricultura de riego. Tan sólo para ilustrar la escasez de agua subterránea, 101 acuíferos de un total de 600 están sobre explotados.

En Zacatecas, particularmente la zona conurbada de Guadalupe, Aguilar en el 2015 hace un estudio donde analiza este recurso vital en la zona conurbada desde una perspectiva de gestión integral. Los resultados encuentran factores críticos que impiden avanzar hacia una planeación sustentable; señalan al crecimiento poblacional como elemento que detona el aumento en la demanda del recurso; reconocen la sobreexplotación de los acuíferos y su vinculación con costos de extracción superiores, disminución de la calidad del agua y altos porcentajes de pérdidas por fugas. Asimismo, el artículo apunta la inequidad social en las formas de abastecimiento y pone de manifiesto que los indicadores de cobertura del organismo operador están sobredimensionados.

Es inaceptable que se continúe con un modelo de gestión lineal en el que se compromete la estabilidad hídrica de las ciudades. La zona tiene como punto de partida una situación histórica de aridez, que constituye una limitante para la mayor parte del estado de Zacatecas. Por tanto, el uso sustentable del agua debe contemplar la reducción de las pérdidas físicas y comerciales del organismo operador, la equidad social en las formas de distribución, la gestión corresponsable entre los organismos administradores -instituciones-, operadores y usuarios del servicio, y fundamentalmente la efectividad en el reúso. Todo ello da cuenta de la necesidad de planeación y aplicación de una política más integral que contemple diferentes ejes del problema para resolverlo en su conjunto. Por último, como temas clave a futuro destacan la generación de indicadores públicos y actualizados, que permitan tener certidumbre de la información y el estado actual de la gestión del agua y la proyección de su tendencia hacia escenarios futuros, así como la búsqueda de formas precisas de concientización de la población sobre el recurso agua en una zona árida y el conocimiento de los ciclos del agua.

“Pareciera que la naturaleza tiene sus formas de recuperarse y nosotros tenemos que entenderla. Lo que tenemos que hacer es cuidar lo que sí tenemos, el agua que sí hay”.


 
 

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