El gobierno de la República Checa expulsó este domingo a 18 empleados de la embajada rusa en Praga acusados de ser agentes de los servicios de inteligencia rusos GRU (nuevo KGB) y que estuvieron implicados en dos explosiones en depósitos de municiones en la ciudad de Vrbetice, ocurridas en 2004 en el norte de Moravia, anunciaron en rueda de prensa el primer ministro checo, Andrej Babis, y el titular el Interior, Jan Hamacek.

"El paso que hemos dado no tiene precedentes", reconoció Hamacek, quien resaltó que se ha informado a la Unión Europea (UE) y la OTAN sobre el supuesto caso de sabotaje de 2014.

Babis aseguró que el presidente checo, Milos Zeman (considerado pro-ruso), ha sido informado de la medida y está "totalmente de acuerdo con ella".

"La República Checa es un Estado soberano y debe reaccionar de forma adecuada a estos descubrimientos sin precedentes", declaró el primer ministro tras afirmar que las acusaciones se basan en pruebas claras.

Por su parte, Hamacek precisó que los 18 empleados de la legación diplomática rusa han sido identificados como miembros de los servicios secretos de su país y se les ha dado un plazo de 48 horas para abandonar el territorio checo.

Se trata de la mayor expulsión de diplomáticos extranjeros en la historia de este país centroeuropeo.

Las explosiones en Vrbetice se produjeron en octubre y diciembre de 2014, y la primera mató a dos personas.

La policía publicó hoy fotos de dos hombres buscados por "delitos graves" que, según el semanario Respekt, son Anatoly Chepig y Alexander Mishkin, agentes de la inteligencia militar rusa GRU de los que se cree fueron los autores del intento fallido de asesinato mediante envenenamiento de Sergei Skripal en Salisbury (Reino Unido) en 2018.

La policía sospecha que Chepig y Mishkin podrían haber estado detrás de la explosión del depósito de municiones en Vrbetice, indica Respekt en su web.

Ambos hombres llegaron a la República Checa el 13 de octubre de 2014 en un vuelo regular de Aeroflot desde Moscú y abandonaron el territorio checo tres días más tarde, el 16 de octubre, cuando partieron hacia Austria y desde allí volaron de regreso a Moscú.

Los pasaportes con los que ambos entraron al país eran documentos con identidades ficticias emitidos por el GRU, que también usaron luego en Gran Bretaña.

La investigación policial sospecha que en el almacén de Vrbetice había armas destinadas al ejército ucraniano -que luchaba contra separatistas rusofilos al este del país-, y que iban a llegar a ese país en guerra con Rusia a través del comerciante de armas búlgaro Emilian Gebrev, que agentes rusos trataron varias veces de eliminar.

No obstante, "la policía aún no tiene evidencia directa de que ambos hombres ingresaron físicamente al complejo, aunque consideran que esta hipótesis es muy realista", indica el semanario.

RUSIA PROMETE REPRESALIA

Moscú expresó este domingo su enérgica protesta a Praga por la expulsión de los diplomáticos rusos y prometió responder a esa decisión "hostil" y "sin precedentes".

"Tomaremos medidas de respuesta para que los autores de esa provocación cobren conciencia de su responsabilidad" en el deterioro de las relaciones bilaterales, indicó el ministerio de Exteriores ruso, que también calificó de "absurdas" las acusaciones contra Moscú.

(Con información de EFE y El País).


 
 

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