Hace un par de días escuchaba una de las colaboraciones del Dr. José Antonio Lozano Díez, quien es presidente de la junta de gobierno de la Universidad Panamericana e IPADE, y hace una reflexión profunda que me pareció por demás interesante y no quise dejar de compartir con ustedes, pues sin duda es uno de los temas que sí, o si, tenemos que abordar dados los tiempos que nos han tocado vivir respecto a los temas del internet y la digitalización en gran parte de los aspectos de la cotidianidad humana, y que por supuesto tendremos que utilizar para nuestro mejor beneficio, pero también tenemos que prevenir las diferentes entropías a las que nos exponemos todas y todos y sobre todo las niñas, niños y adolescentes que son los que están más expuestos, sin duda son temas de prevención que nos invita a la reflexión y la acción de las diferentes medidas que podemos tomar al respecto sobre el uso de las nuevas tecnologías, que si bien como lo he asentado en otros escritos han revolucionado todos los aspectos del ser humano a tal punto que hay diferentes aplicaciones (Apss) de la inteligencia artificial (IA) donde te guían tal como lo pudiera hacer un terapeuta profesional (psicólogo), y el riesgo que se pudiera tener, pues la inteligencia artificial funciona por medio de algoritmos que dadas las preguntas estas aplicaciones responden tal cual, pero si la pregunta no se formula de manera adecuada tal vez la guía resulte en un entendimiento alejado totalmente de la realidad.
En torno a lo anterior el Dr. Diez, asienta que “La importancia de reflexionar sobre ese fenómeno del cambio de era que estamos pasando en un gran momento de la historia que nos ha tocado vivir, la inteligencia artificial que no sabemos exactamente a dónde y cómo nos llevara, pero sabemos de la trascendencia que está teniendo en la actualidad, un mundo cada vez más lleno de complejidad, un mundo cada vez más lleno de cosas y en ese mundo la respuesta a veces no la encontramos en cosas sofisticadas, la respuesta real está en lo básico, pues durante décadas nos dijeron que el futuro consistía en dejar atrás lo antiguo, esa fue una idea muy clara de la modernidad, prácticamente decir que todo lo antiguo era peor, que lo nuevo era mejor, que lo antiguo y lo pasado era algo superado, y sin embargo la paradoja de hoy en medio del mundo más tecnológico de la historia, millones de personas ya están regresando a lo más básico, muchos a la filosofía clásica, hay fenómenos muy interesantes en Estados Unidos y en Europa donde muchos en todo el mundo están regresando a la espiritualidad, al silencio, a la contemplación, a la conversación, a la familia, en pocas palabras a la realidad”.
Igualmente el Dr. Díez nos sitúa que: “Quizás el problema del mundo actual no sea la falta de información, sino la pérdida de sentido, hace algún tiempo un cirujano general de Estados Unidos hablaban ya de una epidemia de soledad, y muchas investigaciones han mostrado un aumento consistente de la sensación de vacío existencial y pérdida de propósito especialmente en generaciones jóvenes, por eso hoy estamos teniendo un fenómeno muy interesante un regreso a lo clásico, un regreso a lo que siempre estuvo allí, qué es lo clásico, y quizás aquí vale la pena decir, lo clásico es lo que tiene valores que permanecen en el tiempo, valores que no caducan, eso que tienen las personas que siempre los han hecho seres humanos, y es verdad hoy tenemos seres humanos con otras capacidades tecnológicas, con otra cultura, con otros medios, pero lo más básico del ser humano es lo mismo de hace dos, tres, cuatro mil años, el miedo ante lo desconocido, el golpe o el dolor que implica el fracaso, las sensaciones, la alegría, el amor, el ser humano sigue siendo el mismo hoy y siempre, y en eso alguna de las corrientes que están tomando mucha fuerza en el mundo, es el estoicismo, un resurgimiento impresionante de esta doctrina filosófica que se colocó en la época de Roma, los libros del emperador marco Aurelio, de Séneca, de Epicteto, empiezan a ser best seller en el mundo, y por qué se está viendo este crecimiento del estoicismo, porque en medio del ruido digital, en medio de estas condiciones que hoy estamos viviendo, las personas vuelven a preguntarse cosas que se preguntaban los romanos del cómo vivir, cómo soportar el dolor, cómo encontrar la serenidad, cómo recuperar el dominio interior”.
el Dr. Díez nos ilustra que: “Durante mucho tiempo creímos que bastaba con producir, consumir, y entretenernos, pero el ser humano no puede vivir solamente de estímulos, el ser humano necesita un propósito, un objetivo, el ser humano precisa un significado, necesita trascendencia, por eso volver a lo básico, es parte de la propuesta y ello no significa rechazar la tecnología, significa volver a poner al ser humano en el centro del todo, volver al silencio, volver a la lectura profunda, volver a la conversación cara a cara, porque no todo lo nuevo mejora al ser humano, y no todo lo antiguo estaba equivocado, y eso es algo importante de entender, tal vez el mayor lujo del siglo XXI, de esta época que estamos viviendo, esta época de la inteligencia artificial no sea tener más cosas, sino que el verdadero lujo sea tener un alma en paz, tener serenidad en la vida. Occidente eso que entendemos en la historia por occidente, lo que se empezó a construir a partir de la era del cristianismo, construyó cosas muy valiosas durante siglos, valores que hoy seguimos teniendo, la idea y el valor de la dignidad humana, de la libertad, de la verdad, de la justicia, de la responsabilidad personal, la idea misma de persona, pero quizá cometimos un error, pues pensamos en épocas actuales que esos valores sobrevivirían solos, pero los valores desaparecen cuando dejan de enseñarse, cuando dejan de practicarse, cuando dejan de transmitirse de generación en generación”.
el Dr. Díez proporciona tres propuestas muy importantes para volver a lo básico a saber: “La primera propuesta, es el retorno a la realidad, es decir, qué tanto del día de cada persona, si nos ponemos a pensarlo el resultado es impresionante, pues perciben la realidad a través de una pantalla, y qué tanto de tu día percibes la realidad de manera directa, ahí te vas a llevar una sorpresa, pues la mayoría de las cosas que entran a tu vida entran a través de una pantalla no de la realidad, y resulta que lo único que puede mantener a las personas felices y alcanzar una vida lograda, es su contacto con la realidad, una realidad que está ahí, rica y enorme en las personas que tenemos alrededor, la naturaleza, el universo maravilloso, pero estamos ahora acostumbrándonos a que todo eso entre vía una pantalla, una pantalla artificial, una pantalla que al final del camino está dominada por algoritmos, una pantalla que a veces nos hace perder, y hay estudios muy importantes que versan sobre la frontera entre el mundo real, es decir la realidad y el mundo digital, y en muchas ocasiones ya no sabemos qué ocurrió en uno y en otro lugar, pues ese umbral, esa frontera, hoy tienen perdida a más de la mitad de la población en Estados Unidos solo por poner un ejemplo”.
“La segunda propuesta es el retorno al carácter, muy importante para regresar a lo básico qué es donde están las respuestas para una vida feliz, para una vida lograda, pero qué significa el retorno al carácter, significa tomar el control de nuestra propia vida, significa no sentirnos víctimas, no solo exigir derechos, sino ver cuáles son también nuestras obligaciones, nuestra contribución al mundo, pues una persona que tiene un carácter y que logra retornar al carácter, entiende que para servir en la vida debemos de servir, es decir servir a los demás, servir a la comunidad, servir al mundo, servir al planeta, el retorno al carácter implica que nos volvemos no peticionarios, no víctimas débiles, sino que entendemos que la felicidad y nuestra vida lograda es una decisión que está en nosotros y nos convierte en dueños de nosotros mismos, y solo quien es dueño de sí mismo alcanza a ser una persona libre, solo quién es dueño de sí mismo alcanza una vida lograda”.
“La tercer propuesta del retorno a lo básico está en la trascendencia, qué importante entender la trascendencia de una manera adecuada, comprender que nuestra vida no se queda en nosotros, sino que tiene un significado que va más allá, en ese sentido occidente se construyó en torno a la idea de la dignidad de la persona, porque entendíamos su trascendencia, la verdad, la búsqueda del bien, recuperar estos valores, no es retroceder, al contrario es recuperar los cimientos de la casa en la que hemos vivido, en la que hemos crecido, la que nos ha hecho ser lo que somos, antes de que esa casa si no la cuidamos se nos vaya a caer en algún momento en este mundo tan complejo, en este mundo de guerras pero principalmente en este mundo de la inteligencia artificial, en este mundo donde volver a lo básico, se vuelve la respuesta de suma y qué tanto en nuestra vida estamos pendientes de lo más básico, de esos valores, de ese retorno a la persona, qué tanto estamos haciendo por nosotros mismos, se vuelven recomendaciones que bien vale la pena practicar como el silencio, darse tiempo para bajarle a ese ruido exterior y subirle al volumen interior, el reencuentro con uno mismo, fundamentales en la vida, y que nuestra vida no sea como la de una boya en el mar, en el mar que va hacia donde las olas la llevan, en cambio que sea la de un barco con un capitán y un puerto de destino”.
“La cuarta propuesta es cómo contactar más con la realidad además del silencio, y está se da a través de la lectura, pero sobre todo de la conversación con los demás, una conversación profunda que es la que nos hace tener una relación real con los que tenemos alrededor para que no estemos aislados, una conversación profunda, eso nos hace retornar a la realidad”.
“Una quinta propuesta está dada en los actos de servicio, qué importante hoy servir a los demás, qué importante entender a los demás, porque tú no les puedes servir si no los has entendido previamente, por eso si reencontramos la realidad, el propósito nos encuentra a nosotros, si reencontramos la realidad encontramos el punto de felicidad, si reencontramos la realidad en las cosas básicas reencontraremos la parte básica, fundamental y profunda de la persona, una vida feliz y cómo enfrentar estos retos tan importantes que hoy tenemos a la vista estos grandes retos y desafíos del mundo actual”, (porque si lo que tienes y lo que sabes no te sirve para servir, entonces para que sirves)
Lo anterior se concatena con lo que hemos asentado en diferentes escritos al respecto de cómo mantener la fe para continuar luchando por lo que nos parece justo y correcto para lo que queremos en la vida, y pasar media hora cada mañana en silencio, donde al levantarte no solo bosteces y tomes de inmediato el celular, donde lo primero al levantarte no sea encender la luz durante cinco minutos y tener solo la primera luz del día en vez de la artificial, enseguida una vez que te enderezas de la cama, es poner los pies en el suelo y hacer contacto directo con la tierra, respirar hondo y dar gracias, y luego simplemente quedarte en silencio, porque cuando te callas, empiezas a oír cosas interesantes en tu conciencia al tomar tiempo contigo mismo a solas con tu conciencia, de igual forma es volver a lo original, para iniciar practícalo con cinco minutos diarios durante una semana, luego con diez hasta llegar a media hora de tiempo en silencio y soledad contigo, ya sea rezando o meditando, sin música, sin ruido, sin nada externo, solo el silencio y tu voz interior, y eso te traerá paz, porque una vez que te levantas y coges cosas inicia el caos, y en eso puedes volverte adicto a la paz o puedes volverte adicto al caos, y entonces viene el deseo de algo más impactante, más impresionante que crece porque estas formando un hábito de necesitar esa inyección de adrenalina, que en cambio cuando practicas el silencio te lleva a la paz y cualquier cosa que practiques te vuelve bueno o malo con el tiempo positiva o negativamente según lo que practiques, porque recuerda que la prevención inicia por mí, por ti, la prevención la hacemos todas y todos.