Una es la temperatura que hace y marca el termómetro y la otra, cómo percibimos esta temperatura físicamente. Esta sensación de frío o calor que captamos las personas recibe el nombre de sensación térmica.
Cuando la temperatura es demasiado alta o baja, nuestro organismo, que habitualmente se encuentra a una temperatura de 37ºC, tiene un mecanismo de regulación. El objetivo es mantener un estado idóneo ante condiciones meteorológicas adversas.¿Cómo autorregula nuestro organismo la temperatura? Lo hace aumentando o disminuyendo el diámetro de los vasos sanguíneos que se encargan de la circulación subcutánea de la sangre.
Si la temperatura es muy alta, perdemos calor transpirando, ya que el flujo de sangre que se consigue es mayor. Si, por el contrario, la temperatura es muy baja, el flujo sanguíneo se reduce con el objetivo de retener más calor corporal.
Existen dos factores que aceleran la pérdida de calor del cuerpo humano y que definen, la sensación de frío: 1) La diferencia térmica entre la piel y el medio ambiente y 2) la velocidad del viento. La pérdida continua de calor del organismo es tanto mayor, cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura de la piel (32ºC) y la temperatura del medio ambiente. Esta diferencia se concentra en una capa de aire que rodea todo el cuerpo, de sólo algunos milímetros de espesor llamada capa límite. Cuanto más reducido se halla el espesor de esa capa por efecto del viento, mayor es la pérdida de calor por unidad de tiempo.
Por ejemplo si en una mañana de invierno la temperatura es de 0ºC y existen condiciones de calma (sin viento), no se sentirá mucho frío al estar normalmente abrigado, pero a la misma temperatura y con viento de 40 Km/h, la sensación térmica será equivalente a 15º bajo cero.
Paul Siple en 1948 obtuvo un índice de enfriamiento. Consideró para ello un litro de agua contenida en un recipiente cilíndrico a 33ºC. El valor obtenido por el índice establece la relación de calor perdido por el cilindro de agua en función de la temperatura ambiente y la velocidad del viento. Este índice es llamado WindChill (WC) y está dado por:
WC = -0.04544 [(10.45 + 10 * RAIZ (V) - V) * (33 - T)] + 33
donde V es el módulo del viento en m/s y T la temperatura ambiente en ºC
Cuando el viento sopla alcanzando una velocidad de 64 km/h, y la temperatura oscila entre los -28ºC y los -35ºC, los efectos que se producen pueden resultar muy peligrosos. Sin el vestuario de protección adecuado, muchas partes de nuestro cuerpo podrían empezar a congelarse en menos de 30 minutos.
Cuando la temperatura oscila entre los -36ºC y los -44ºC, la situación se vuelve muy peligrosa. Las partes de nuestro cuerpo que estén expuestas al viento podrían congelarse en tan solo diez minutos. Si la temperatura supera los -45ºC, ¡la congelación es instantánea!