La letra 'Ómicron' significa literalmente «o pequeña», en contraposición al de la letra omega. Este término continúa la decisión tomada el pasado 2021 por la Organización Mundial de la Salud (OMS) tras la expansión del Covid-19 y sus variantes, para denominar a todas ellas con letras del alfabeto griego.Otra nueva etiqueta de la COVID-19 está ahora en nuestro vocabulario: ómicron. Ha surgido como el último giro de la pandemia que la OMS ha considerado una “variante de preocupación”.
La OMS ha estado rastreando el ritmo de la pandemia y el flujo constante de mutaciones —o variantes— que han surgido en los últimos dos años desde que se identificó el coronavirus original que causa la COVID-19. La OMS también ha estado evaluando lo que la evolución del virus significará para la transmisión y la gravedad de la enfermedad.
En mayo, la OMS anunció que comenzaría a nombrar variantes según las letras del alfabeto griego. La idea era dar a las variantes nombres que fueran fáciles de entender para aquellos que no sean científicos. (Antes de que se llamara ómicron, los científicos se refirieron a la nueva variante como B.1.1.529). Otro factor que la OMS consideró fue el deseo de eliminar cualquier estigma relacionado con el país donde se identifica por primera vez una variante.
Por ejemplo, la primera variante, alfa, se descubrió inicialmente en el Reino Unido, pero los funcionarios de la OMS no la querían nombrar la variante británica o del Reino Unido.
Entonces eligieron ómicron, que es la letra número 15 del alfabeto griego. Según la OMS, en la actualidad hay siete “variantes de interés” o “variantes de preocupación”. No todas las variantes llegan a esos niveles preocupantes, pero se les ha dado nombres de letras griegas. Se omitieron dos letras del alfabeto griego para llegar a ómicron: nu y xi. Un portavoz de la OMS dijo que nu se confundiría muy fácilmente con “new” (nuevo) y que xi se omitió porque es un apellido común. También resulta ser el nombre del presidente de China (Xi Jinping).
Suponiendo que la OMS no elegirá omitir otra letra griega, la siguiente variante se llamará pi. El uso de letras del alfabeto para etiquetar las mutaciones del virus simplifica el seguimiento y alivia el estigma de origen.