Las sequías tienen una evolución lenta que se caracteriza por la falta de precipitaciones, lo que resulta en una escasez de agua. A pesar de su desarrollo paulatino, las sequías pueden tener graves repercusiones en la salud, la agricultura, la economía, la energía y el medio ambiente. En medio de la actual pandemia global, el establecimiento de un proceso de sequía se torna más calamitoso debido a su impacto sobre dos elementos clave para enfrentar las enfermedades infecciosas: higiene y alimentación. Por ello, los impactos directos de la sequía sobre las personas y la sociedad deben ser atendidos con urgencia, para garantizar el acceso en cantidad y calidad al recurso hídrico de acuerdo a los nuevos niveles de demanda derivados de la pandemia.

Los países que están más expuestos a las sequías en el mundo son Alemania, Marruecos, Argelia, Zimbabwe, Namibia y Etiopía. En los últimos años, el calor récord y la escasez de lluvias han hecho mella en las aguas subterráneas de Alemania, incluso en invierno. El país tiene que revisar la forma en la que gestiona su agua. Mientras que en África Oriental se acaba el tiempo, miles de ovejas y cabras han muerto debido a las sequías, sino llueve es difícil que las personas sobrevivan. En América Latina, las pérdidas de ingresos que provoca una sequía son cuatro veces mayores que las de una inundación (Estudio Aguas inexploradas: la nueva economía de la escasez y la variabilidad del agua). Tierra agrietada, campos desolados, hambrunas, calendarios con más de 45 días sin lluvia; algunos países de América Latina como Brasil, Honduras, Guatemala, Chile, Perú, entre otros, en el 2021 atravesarán la peor sequía de su historia.

En México, CONAGUA llama a la población a cuidar el agua, debido a que durante los primeros meses de 2021, no se han registrado lluvias suficientes en todo el territorio nacional para el llenado de las presa, pues el 71.57% de México permanece en sequía y el Cutzamala cuenta con 45.2% de almacenamiento. En México las sequias son más recurrentes en algunas zonas, como lo son el norte y el noreste del país, pero debido a los cambios climatológicos, la región central se ha visto afectada también.Estadísticamente los estados del país que más la padecen son: Durango, Chihuahua y Coahuila; en segundo orden: Nuevo León, Zacatecas, San Luis Potosí, Aguascalientes y Guanajuato. En Zacatecas se vive una de las peores sequías en las últimas décadas. La falta de lluvias por tercer año consecutivo ha afectado tanto a ganaderos como a agricultores, así como a la flora y fauna de la región.

Existe una propuesta ciudadana de LEY GENERAL DE AGUAS, que prioriza el derecho humano y frena la especulación y sobreexplotación del agua, van más de 8 años sin que el congreso la apruebe.  La  LEY DE AGUAS NACIONALES actual, permite excesivas concesiones y protege a quienes contaminan o incumplen el pago de cuotas. Ya que además de la escasez de agua en México, siete de cada 10 ríos están contaminados.

En el contexto del COVID-19, debe considerarse que con las sequías se incrementan problemas sanitarios, productivos y sociales que afectan la gestión de la enfermedad. Se acentúan las condiciones estructurales de pobreza y hambruna en las que viven millones de personas. Prevenir o mitigar los efectos de la sequía puede resultar más económico que proporcionar ayuda de socorro en caso de sequía. El balance hídrico de las cuencas es fundamental, sobre todo la información a largo plazo. Necesitamos tomar decisiones sobre el manejo de agua en base a muchos datos y registros, cruzar demandas, determinar ¿cómo el clima ha variado? y  predecir, ¿cómo seguirá cambiando?

Claro que es necesario como ciudadanos tomar decisiones y conciencia del peligro que representa la situación global actual del agua y cuidar este imprescindible recurso como lo pide CONAGUA, sin embargo sería mucho más impactante que se aprobara una ley de agua que priorice los derechos humanos y de la naturaleza. “Tomar agua nos da vida, tomar conciencia nos dará agua”


 
 

POST GALLERY