A nivel global, no solo la agenda ambiental, sino también la agenda política, social y económica fue removida de arriba a abajo por la pandemia de coronavirus. Este infausto tiempo de pandemia que estamos protagonizando ha dejado tras de sí muchos quebrantos, pero también algunas convicciones y ciertas esperanzas. Nunca hasta ahora habíamos percibido la sociedad globalizada hasta que llegó COVID-19, nos mostró qué pertenecemos a un aldea global donde los problemas son de todos y las soluciones deben venir también del conjunto.

 Una de las ideas que deja esta pandemia y la crisis de actividad momentánea que ha originado es la convicción de que la reconstrucción tras el coronavirus debe ser verde, centrada en la economía baja en carbono y circular. Así lo recoge, por ejemplo, el plan extraordinario de inversiones de 750.000 millones aprobado por la UE, que prevé destinar el 37% de los recursos al medio ambiente, el agua incluida, aunque no tanto como sería necesario en este caso.

Algo importante de la agenda ambiental mundial, es que en este año, entra en vigor la prohibición del Convenio de Basilea de exportar residuos plásticos contaminados sin el consentimiento previo del país receptor. Algo que sin duda supondrá un cambio rotundo en la manera en la que la economía global ha manejado la basura incómoda, moviéndola de unos a otros países bajo la forma de elementos para reciclar que no eran efectivamente reciclados. El veto al transporte de estos residuos obligará a la cadena de valor a hacerse cargo de ellos y proceder a su recuperación o eliminación bajo estándares ambientalmente aceptables. Para América Latina, la agenda ambiental arranca con la entrará en vigor el Acuerdo de Escazú, considerado como uno de los instrumentos ambientales más importantes de la región.

La agenda ambiental para México, la historia muestra que nuestro país no se caracteriza por tener al medio ambiente entre sus prioridades nacionales. Tan solo hay que recordar que en el País funcionó, durante una década (1972-1982), un Programa Nacional de Desmonte. En los últimos años, ese desdén se ha reflejado en el presupuesto para el sector ambiental. Zacatecas tiene varios problemas ambientales que tienen décadas y son urgentes que se resuelvan (No los menciono porque me gustaría ver las propuestas que ofrecen los candidatos y sobre todo la pericia sobre las problemáticas existentes en nuestro estado). Es necesario construir  políticas ambientales para nuestro estado, tener una agenda concreta que establezca estrategias ante la crisis que se avecina. La salud pública y el medio ambiente están estrechamente relacionados. Es necesario que como sociedad exijamos de manera pública a los candidatos a senador, presidente municipal y diputados locales de todos los partidos, para que nos muestren su agenda ambiental y que durante todo el periodo que estén en su puesto público le den seguimiento.

La agenda ambiental del 2021-2022  seguirá siendo el calendario del virus. Pero, sin duda, el mundo que surgirá tras la Covid-19 deberá ser uno más consciente de los problemas globales, convencido de la necesidad de unir voluntades y alineado con la sostenibilidad a largo plazo. Un periodo para construir una nueva relación con el planeta.


 
 

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