El ecofeminismo es una teoría y un movimiento social que sostiene la existencia de vínculos profundos entre la subordinación de las mujeres y la explotación destructiva de la naturaleza, con el objetivo de alcanzar la justicia para las mujeres y transformar la relación humana con los demás seres vivos y los ecosistemas.

El objetivo más profundo de la filosofía ecofeminista es una redefinición del ser humano que implica una redefinición de los demás seres vivos para habitar más pacíficamente la Tierra . El ecofeminismo es el encuentro entre el feminismo y el ecologismo. El feminismo tiene una trayectoria mucho más extensa que la del ecologismo, ya que puede hablarse de teoría feminista -aunque no se denominara así- desde finales del siglo XVII y de movimiento organizado desde la creación del sufragismo en 1848.

El renacer del feminismo se dio paralelamente al surgir el ecologismo y ambos fueron considerados por algunos estudiosos de las ciencias sociales como nuevos movimientos sociales en tanto que no planteaban reivindicaciones económicas, sino del orden de la calidad de vida como, por ejemplo, un medio ambiente menos contaminado o relaciones personales menos jerárquicas.La asignación histórica de tareas del cuidado que hemos tenido las mujeres ha forjado, en términos estadísticos, cierta identidad femenina. En el siglo XX, gracias en especial al feminismo, las mujeres hemos podido salir del ámbito doméstico y participar en el mundo del trabajo asalariado y la cultura del que nos habían excluido.

 


Ahora, es necesario que los hombres asuman su parte en las tareas del cuidado, lo cual es de justicia para aliviar la carga de la doble jornada de las mujeres. Pero, además, este cambio es beneficioso para transformar las identidades masculinas estereotipadas que exigen de los varones la represión de la empatía, fomentan la distancia emocional y las actitudes de dominación. El hecho de que las mujeres hayamos desarrollado inclinación por el bien comunitario y la necesidad de proteger el medioambiente, es fruto de la división sexual del trabajo.

Las australiana Val Plumwood y Bina Agarwal, quien señala que son las mujeres quienes más sufrimos de los efectos de la degradación ambiental. Algo que unido a las tareas de cuidado que tradicionalmente nos han sido asignadas, sitúa a las mujeres en una mayor predisposición para la defensa del territorio.Cuando se cuida, se comprende en qué medida la vida es frágil, sobre todo, en algunos momentos como la infancia, la enfermedad y la vejez se adquieren ciertas cualidades.

 

 

Tenemos que modificar los estereotipos del guerrero y el cazador porque ya no son adaptativos en esta época. Es más, son peligrosos. La voluntad de dominio, tan alabada frente al humilde cuidado compasivo, es suicida para la humanidad dada la capacidad tecnológica de destrucción que se ha alcanzado.Uno de los grandes objetivos de la uniòn del ecologismo y el feminismo, es lograr el desarrollo de otros modelos agrícolas más saludables y con mayor presencia de mujeres, ya que a día de hoy es más que evidente la masculinización de la industria agroalimentaria y la ganadería intensivas, que hasta el momento no ha tenido un especial cuidado por la conservación y el cuidado del medioambiente.

Una de las características que más sorprenden en los estudios sociológicos es que las mujeres son mayoría en los grupos ecologistas a nivel internacional. Algunos de los màs famosos son:

- Chipko, nacido en la India y difundido por Vandana Shiva, ganadora de un premio Nobel alternativo. El movimiento nace en los setenta como resultado de un grupo de mujeres que se opuso conjuntamente a la deforestación en el estado indio de Uttar Pradesh. Haciendo honor al significado en hindi del movimiento (abrazar), las mujeres se abrazaban a los árboles para evitar que fueran cortados e iniciaron una campaña masiva de plantación. En consecuencia, el Gobierno dió su aprobación en 1980 a una moratoria en la tala de árboles.

– Cinturón Verde, surgido en Kenia y liderado por Wangari Maathai (galardonada con el Nobel de la Paz en 2004), quien inició su activismo a partir de la reflexión de que las mujeres no podemos esperar sentadas mientras nuestros hijos se mueren de hambre. Este grupo nace en 1977 aunando el desarrollo comunitario con la protección medioambiental. Desde entonces las mujeres que lo componen han plantado treinta millones de árboles y creado cinco mil guarderías.

Sin embargo, ocurre como en otros movimientos y en casi todos los sectores: nosotras raramente llegamos a la parte más elevada de la pirámide, nos encontramos en las bases. Podemos decir, por un lado, que las mujeres, con su presencia en los movimientos ecologistas manifiestan su preocupación por el futuro, pero no tienen suficiente voz y representación en ellos.


El ecofeminismo “es una redefinición de la realidad, una redefinición de quiénes somos como humanos, a partir del análisis de cómo nos determinan los roles de género y cuáles deben ser nuestras relaciones con la naturaleza en este siglo del cambio climático y la crisis ecológica. La mirada ecofeminista contribuye a desmantelar el artificio teórico occidental que separa humanidad de naturaleza y cuerpos, se centra en la inmanencia y vulnerabilidad de la vida humana y proporciona bases sólidas para construir sociedades seguras, poner la vida en el centro de un sistema económico – social sostenible, y alejándose del insostenible sistema que la desprecia y se desentiende de cómo criar, cuidar, alimentar, y sanar.

Solo en la medida en que las luchas se articulen conseguiremos erradicar la desigualdad de género y encontrar una solución a la crisis ecológica que estamos viviendo


 
 

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