La economía de la eurozona creció de forma modesta en el último trimestre tras meses de estancamiento o contracción, al tiempo que subidas de tasas de interés diseñadas para combatir la inflación encarecían la deuda, la inversión y el gasto para hogares y negocios.

Los 20 países que utilizan el euro y sus 346 millones de habitantes registraron un crecimiento del 0,3% entre abril y junio, según indicó el lunes la agencia de estadística de la UE, Eurostat. Era una mejora desde el cero del primer trimestre del año y el ligero declive del último trimestre del año pasado, pero no por mucho.

Una revisión elevó las cifras del primer trimestre de una contracción del 0,1%, lo que eliminaba un registro de dos trimestres de decrecimiento seguidos. La inflación en la eurozona, por su parte, continuó su declive gradual y cayó al 5,3% en julio, desde el 5,5% de junio.

El crecimiento económico europeo recibió un impulso con el crecimiento del 0,5% en Francia y del 0,4% en España, mientras que el descenso de la inflación ha ayudado a reforzar el poder de gasto de los consumidores.

Sin embargo, la cifra francesa se veía impulsada por un evento puntual: la entrega de un único objeto manufacturado de gran tamaño, un crucero. Esa anomalía estadística mejoró la tasa de crecimiento gala pero hacía poco por disimular la débil demanda de productos en la segunda economía más grande la eurozona.

El crecimiento más grande se registró en Irlanda, un 3,3%. Las cifras de crecimiento del país a menudo muestran amplias variaciones debido a las grandes compañías internacionales que instalan sus sedes allí.

La economía más grande de la eurozona, Alemania, tuvo problemas en el segundo trimestre y su crecimiento se quedó a cero tras dos trimestre seguidos de contracción, mientras lidia con los altos costes de la energía asociados a la guerra en Ucrania.

Impacto de la guerra en Ucrania
Europa sigue lidiando con los efectos de la invasión rusa de Ucrania, que ha supuesto el corte de la mayoría del flujo de gas natural ruso al continente, lo que disparó los precios de ese combustible y de la electricidad que produce. En Alemania, la potencia manufacturera del bloque, el vicecanciller y ministro de Economía Robert Habeck ha propuesto introducir límites a los precios de la energía para la industria con ayuda del gobierno.

Lo peor del pico de precios ha pasado, pero los costes siguen siendo más altos que antes de la guerra. La energía ha dejado de ser un impulsor importante de la inflación, pero los europeos topan con altos precios cuando compran alimentos, prendas y otros productos. Mientras tanto, el repunte de empresas de servicios como hoteles y restaurantes que sufrieron durante la pandemia del COVID-19 se ha mantenido en su mayoría.

Se esperaba que los viajes, especialmente en los países mediterráneos donde el turismo es un motor importante, impulsaran el crecimiento en el tercer trimestre, cuando mucha gente pasaba las vacaciones estivales en Grecia, España e Italia, pese a recientes olas de calor e incendios forestales.

Por lo demás, las previsiones para el resto del año eran discretas.

Las altas altas de interés frenan la recuperación
Otro lastre sobre la economía era la rápida sucesión de subidas de las tasas de interés introducidas por el Banco Central Europeo para contener la inflación.

El BCE impuso el jueves su noveno incremento seguido, elevando su tasa de referencia para depósitos de -0,5% al 3,75% en apenas un año, un ritmo récord desde la creación del euro en 1999. Eso ha subido las cuotas de las hipotecas y provocado cancelaciones en proyectos de construcción debido a un crédito demasiado costoso o no disponible.

El sondeo sobre préstamos del banco central mostraba el menor nivel de créditos empresariales y líneas de crédito desde que comenzó la estadística en 2003. La presidenta del BCE, Christine Lagarde, no confirmó si el banco seguiría subiendo las tasas en su siguiente reunión del 14 de septiembre, y dijo que la decisión dependería de los siguientes datos de inflación.

Desde que se iniciaron las subidas, la inflación ha caído de forma continuada desde un máximo del 10,6% en octubre al 5,5% en junio, aún por encima del objetivo del 2% del BCE. Los responsables del banco dicen que las medidas duras ahora evitarán una restricción aún más dolorosa del crédito en el futuro si la inflación se sale de control.

(Con información de AP)


 
 

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