Mientras el mundo vuelve la mirada hacia México con motivo de la Copa Mundial de Futbol 2026, las entidades federativas enfrentan una pregunta relevante: ¿cómo convertir un evento global en una oportunidad local de desarrollo? Aunque Zacatecas no será sede de partidos, sí puede ser protagonista de una conversación más amplia sobre turismo, identidad, economía y bienestar social.
La Cuarta Transformación ha insistido en que el desarrollo no debe concentrarse únicamente en las grandes ciudades. Bajo esta lógica, el Mundial representa una posibilidad para que estados como Zacatecas fortalezcan su presencia en el escenario nacional e internacional, aprovechando su riqueza cultural, histórica y gastronómica para atraer visitantes que buscan experiencias más allá de los estadios.
Zacatecas cuenta con ventajas importantes. Su Centro Histórico, reconocido como Patrimonio Cultural de la Humanidad, sus pueblos mágicos, sus festivales culturales y su tradición minera conforman una oferta turística única. En un contexto donde miles de visitantes recorrerán el país durante las semanas mundialistas, el reto consiste en construir estrategias que permitan que parte de esa derrama económica alcance también a las regiones que tradicionalmente han permanecido fuera de los grandes circuitos turísticos.
Pero el Mundial también deja otras lecciones. El futbol es, ante todo, un ejercicio colectivo. Ningún equipo gana únicamente por el talento de una figura; los resultados dependen de la coordinación, la planeación y la capacidad de trabajar por un objetivo común. Lo mismo ocurre con el desarrollo de los estados. Los avances en infraestructura, educación, salud o generación de empleo requieren la participación articulada de gobiernos, iniciativa privada, academia y sociedad civil.
La visión impulsada desde la Cuarta Transformación ha colocado en el centro conceptos como bienestar, inclusión y justicia social. En Zacatecas, estos principios pueden traducirse en acciones concretas que permitan que los beneficios del crecimiento económico lleguen a las comunidades más alejadas, a las juventudes que buscan oportunidades y a las familias que desean construir un mejor futuro sin abandonar su tierra.
Asimismo, el Mundial ofrece una oportunidad para reflexionar sobre la importancia de la convivencia pacífica y el tejido social. El deporte tiene la capacidad de unir a personas de distintas edades, ideologías y condiciones sociales alrededor de una pasión compartida. En tiempos donde la polarización suele ocupar los espacios públicos y digitales, vale la pena recuperar la idea de que existen causas y objetivos capaces de convocarnos desde nuestras coincidencias.
Quizá esa sea una de las enseñanzas más valiosas que deja el futbol: entender que los grandes resultados no se construyen en solitario. Zacatecas tiene historia, talento y capacidad para seguir avanzando. Como en cualquier partido importante, el desafío consiste en mantener la vista en la meta, confiar en el trabajo colectivo y aprovechar cada oportunidad para demostrar que el desarrollo también puede escribirse desde las regiones.
Porque, al final, el verdadero triunfo no se mide únicamente en goles, sino en la capacidad de construir bienestar para todas y todos. Y esa es una tarea en la que Zacatecas también puede jugar un papel estelar.
M.F. Maricarmen Salinas Flores
Secretaria de Administración