Por: Arturo Nahle García

 


Una República es una forma de gobierno en la que el poder se ejerce por representantes del pueblo en base a lo que ordena la Constitución y en el marco de la separación de poderes.

 


O sea que en una República los gobernantes son electos por el pueblo, sus atribuciones se limitan a lo que expresamente permite la ley, un poder es quien cobra los impuestos y proporciona los servicios públicos (el Ejecutivo), otro poder es el que expide las leyes y autoriza el gasto (el Legislativo), y otro el que interpreta y aplica las leyes (el Judicial).

 


Cuando en un país los gobernantes imponen a su sucesor para perpetuarse, se pasan la ley por el arco del triunfo, controlan a los otros poderes y no tienen ningún contrapeso, entonces ya no se está en una República democrática sino en una Monarquía o una Dictadura. De ahí la importancia de la división y equilibrio de los poderes.

 


Pero división de poderes no debe significar divorcio y mucho menos confrontación, no; entre los poderes del Estado debe haber coordinación, colaboración y respeto. Cuando así es la relación, quien sale ganando es la sociedad a la que nos debemos los servidores públicos.

 


Lograr esa buena relación entre los poderes no es fácil, y menos con la pluralidad que hoy caracteriza a las sociedades democráticas; pero tampoco es imposible, se requiere voluntad política y diálogo, mucho diálogo, poner por encima de los intereses particulares o partidarios el interés superior del país o del Estado.

 


Lo anterior lo comento porque pareciera que en México y en Zacatecas la relación entre los Poderes Ejecutivo y Legislativo no está pasando por su mejor momento. Lo vimos en lo nacional con la desaprobación de la reforma eléctrica y en lo local con el veto del Gobernador a la reforma constitucional que supuestamente reviviría las llamadas “herramientas legislativas”.

 


Sin embargo esta semana vimos en Zacatecas un acto republicano y sin precedentes recientes que constituye una prueba contundente de que la coordinación y colaboración entre poderes es posible. El Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial suscribimos de manera conjunta una iniciativa para mejorar la organización y funcionamiento del Poder Judicial.

 


¿Cómo se logró ese consenso que en estos tiempos de polarización pareciera imposible? Ya lo dije, con voluntad política y diálogo, con la vista puesta en lo que más le conviene a nuestra tierra, así de fácil.


 
 

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